sábado, 2 de mayo de 2015

Aquel Dublín de las retóricas III


Son las doce,  parece que no llueve, tic, tac, tic, y Poldy zigzague por O'Connell para enfrentarse a Myles Crawford, Eolo enfurecido, hombre de retóricas escatólogicas, que zarandea también a Stephen, quien inventa la parábola de las ciruelas, cuidado que llueven semillas de ciruelo desde la columna de Nelson. A todas nos encantaría que las semillas les diera en los parietales a los parásitos de retóricas putrefactas.

Stephen ha dejado la carta de la glosopeda de su empleador Deasy en el Telegraph y levanta la sesión para irse a Mooney's con el  señor de las reales posaderas, el profesor y Lenehans.

Keyes y fiebre aftosa se miran, él observa, sí Poldy, botas nuevas, el "padre" y el "hijo" no se dirigen la palabra todavía. El espíritu de la creación difumina las casi sesenta interrupciones.

Mal andaban los asuntos políticos en Irlanda, Moises, Parnell, Cristo. Y Poldy que no puede o no quiere gobernar Eccles.

Exordium,  narratio, divisio, confirmatio, refutatio...conclusio. Ay! el discurso de Taylor

El viento sur nos empujará a Carlisle Bridge, los lestrigones nos esperan, gigantes antropófagos, qué miedo.

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